La figura del Brand Ambassador | Staff Global Group Iberia

La figura del Brand Ambassador

01/10/2020

Por Camilo Domenech. Head of Trainers de Staff Global Group Iberia para el proyecto Diageo Bar Academy.

Desde hace varios años la posición de brand ambassador es clave -dentro del modelo de marketing- para las marcas de spirits. Sus objetivos son consolidar la imagen, asegurar la distribución, impulsar las ventas y estrechar la relación con clientes y consumidores.

Esto se consigue a través de una correcta prescripción, con presentaciones de marca, formación a clientes y equipos de ventas, organización de eventos y una buena gestión de las plataformas digitales. Por otro lado, el embajador analiza las tendencias del mercado y la relación entre el consumidor y sus productos, por lo que su opinión puede ser muy valiosa en la elaboración de cualquier plan de marketing.

¿Qué necesitas para ser un buen brand ambassador? Fundamentalmente se requieren capacidades sociales y de comunicación, amplios conocimientos sobre las distintas categorías, aprendizaje continuo y -especialmente- transmitir con pasión.

En cuanto a la proyección profesional, cabe destacar que la figura del embajador de marca se extiende como un puente entre dos importantes unidades de negocio: marketing y ventas. Si te preparas correctamente, siempre podrás abrir el paracaídas en cualquiera de estas áreas. En mi caso, a medida que mi carrera se ha desarrollado, mis intereses también han cambiado. Afortunadamente, como brand ambassador desarrollas habilidades transferibles que pueden ser aplicadas a otras áreas.

Trabajar de embajador para marcas de bebidas espirituosas es una de esas profesiones que podrían ser ideales, seguramente el trabajo soñado por muchos. Viajes, bares, restaurantes, eventos, visitas a destilerías. ¿Hay algo más excitante? Sin embargo, todos los trabajos tienen luces y sombras. Si buscas un horario de oficina ve pensando en otra cosa, algunos eventos son de noche o los fines de semana. Súmale las horas de coche, vuelos, salas de espera en aeropuertos o el tiempo que dedicas (aunque sea en la ducha) a darle vueltas a esa propuesta que quieres presentar a un cliente. Ahora bien, al otro lado de la balanza, hay muchos momentos dorados que hacen que cada día merezca la pena, y luego está (por supuesto) el amor al líquido. Naturalmente, es cuestión de perfiles, más que un trabajo, ser embajador de marca es un estilo de vida.

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